De cómo aprendemos cosas que nos sirven.

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Dicen que Steve Jobs, cuando dejó la universidad, se metió a un curso de caligrafía. Sí, de caligrafía. A esas alturas del partido. Años después, Machintosh era la primera línea de computadoras personales que incluía en su interfaz de usuario, una tipografía agradable, legible y estilizada, parte de la pauta que impuso Apple y que a raíz de ahí (y otras cosas), la interfaz de las Mac es “bonita”.

¿De dónde salió la idea de una interfaz con tipografía estilizada? ¿Cómo fue que Apple se preocupó por eso, cuando la competencia no se fijaba en esas pequeñeces? Acertaste, del curso de caligrafía que Steve Jobs tomó años atrás.

Tomar ese curso fue, probablemente, una de las mejores cosas que haya hecho en su vida.

Uno pensaría que muchas cosas que tomamos en la escuela como “materias de relleno”, o que nos enseñan nuestros padres, maestros e incluso amigos, son pequeñeces sin importancia que jamás en la vida vamos a ocupar.

Yo pensaba así.

Repito, yo pensaba así. Ya no lo hago.

Te aseguro, que si le rascas a los recuerdos, encontrarás algo que te dieron en tu clase de valores en la primaria y es algo con lo que vives actualmente. A menos que seas un político sicario o algo por el estilo.

Resulta que conforme uno crece, se va dando cuenta de que esas pequeñeces, o cosas que quizás no habíamos visto, son parte de nuestra vida (llámese personal, profesional, amorosa, ociosa), y que quizá, de no haberlas aprendido, hoy en día no haríamos nuestras tareas con la misma eficiencia, o no seríamos los profesionales que hoy en día somos, o seguirías abriendo el plátano por el tallo (esto es real, yo lo acabo de aprender hace unos días).

Uno de los factores que me hizo darme cuenta, de manera muy personal, sobre esta verdad de la vida, es mi actual manera de comunicarme, redactar e incluso interactuar con personas que están molestas.

Esto lo aprendí en mi primer trabajo oficial.

Yo fui parte del ejercito incansable de asesores de soporte técnico de Internet de Telmex. Ese fue mi primer trabajo oficial. Si bien aprendí algunas cosas técnicas sobre Internet y redes (estuve ahí antes de la universidad), no eran cosas que después no aprendería por mi propia cuenta (siempre he sido autodidacta). Lo que realmente me dejó ese trabajo pasajero y mal pagado, fue el cómo comunicarme. En ese tipo de trabajos, tienes que mantener los modales al hablar, conversar fluidamente (incluso mientras haces operaciones en la pantalla), y sobre todo, mantener la calma aún cuando la persona al otro lado de la línea te está diciendo hasta de lo que te vas a morir, sin vacilar en insultarte y tratarte como si tu fueras la culpa de su problema.

Muchas de esas personas no entienden que no es tu culpa lo que esté pasando y estás ahí para ayudarlo, o canalizarlo a quien pueda ayudarle. No les interesa, sólo les interesa insultarte y que les soluciones su problema, aún cuando el problema sea su equipo infestado de virus.

Pero ese no es el punto.

Gracias a mi “entrenamiento” en ese curre, fue como se fue desarrollando mi capacidad, decente, de comunicarme correctamente, aún bajo situaciones de estrés. No lo supe hasta que tuve que  tratar con clientes en mis trabajos posteriores. Ahora, tengo que hablarle a mis propios clientes, aún en el primer contacto, y sé cómo hacerlo correctamente.

Aún cuando algo no les parece.

O no me parezca a mi.

Todo lo que aprendemos en esta vida, nos servirá en un futuro. Aaron Benitez ya ha hablado de este tema. El le llama “la caja de herramientas personal”. Básicamente esa forma de pensar, nos permite, absorber la mayor parte de habilidades y conocimientos que podamos y las dejemos en nuestro disco duro para cuando se ocupe. Créeme, volverás a ocuparlas al menos una vez más en tu vida. Por eso, cuando tengas la oportunidad de aprender algo, hazlo, sin pensarlo. Simplemente hazlo. No importa si no es algo relacionado a lo que te dediques, si tienes el tiempo, hazlo.

Yo soy desarrollador de software profesional. Antes no entendía ni me interesaba saber sobre diseño, o cómo promocionar un sitio web. Pensaba que esa era tarea de diseñadores y marketers. Hoy he leído mucho sobre ello y lo aplico a los proyectos de mi negocio.

Algunas de estas habilidades y/o conocimientos te servirán para ganar dinero, otras no, pero siempre podrás sorprender a tu novia con algún truco habilidoso de macho alfa, o ahorrarte un dinero al arreglar tu propia tubería.

Inténtalo.

 

 

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